García-Noblejas: “La comunicación no debe ser histérica”

Promuevo que la comunicación no sea histérica, ni repentina, ni de instintos. Hoy tenemos asociado el sonido de la llegada de un mensaje a través de cualquiera de los nuevos dispositivos con la inmediatez y esto es una esclavitud. Los esclavos son los que hoy no pueden prescindir de la red, del ordenador, de las llamadas, etc. Los señores de sí mismos son capaces de desconectarse. Esto es lo que llamo lentitud Slow Communication, no estar acelerado.

Por ejemplo, si estas con una persona pensando en lo que va a pasar después, entonces no estás con la persona. La comunicación debe respetar el presente de las personas.

Tengo un día a la semana que no uso la red. Si quiero leer, anulo el correo, el teléfono y me desconecto. 24 horas a la semana sin estar en contacto con la red es muy saludable. Algunos sienten que no pueden estar desconectados y el efecto carencia es muy parecido al del fumador empedernido. Eso es lo malo y es de lo que conviene saber gobernar. Prefiero ser un protagonista de mi propia vida que ser un reaccionario de acuerdo a las motivaciones externas.

via U de los Andes.

Banderas puras

Se trate de Messi o de un sinpapeles. El fenómeno es universal. Quien haya vivido fuera de su país conoce bien el dilema de ser extranjero en su tierra de adopción y también -cuando regrese- en su propia tierra.

los esencialistas [nacionalistas] sólo le dejan dos opciones: sobreactuar su identidad o ser un traidor. En ambos casos, la idea de fondo consiste en negar la realidad, que muy a menudo incluye la hibridación, la mancha, las idas y vueltas. Tarde o temprano, una bandera pura es un gol en contra. – via Microrréplicas.

Leonard Cohen, Príncipe de Asturias de las Letras

¡Enhorabuena, compatriota!

La poesía cantada, esas novelas de seis minutos y pico, la prosa mecida por inconfundibles melodías folk le han valido al músico Leonard Cohen (Montreal, 1934) el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Por sus canciones de marcado carácter literario, sí, pero también por su obra no cantada, libros como Flores para Hitler, Los hermosos vencidos, Comparemos mitologías, o la novela El juego favorito.

via ELPAÍS.com.